MÉXICO DERROTA 2-0 A ECUADOR.
AVANZA A OCTAVOS DE FINAL.  
Rompe cadena de derrotas

 

 

Por ELVIA ANDRADE BARAJAS

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de junio de 2026.- Al escucharse el silbatazo final, miles de aficionados mexicanos entonaron El Rey a una sola voz. El Estadio Ciudad de México se cimbró. En el césped, los jugadores lanzaban al aire a Julián Quiñones y a Raúl Jiménez, autores de los dos goles con los que el Tri rompió una racha de derrotas en torneos internacionales. Vencieron 2-0 a Ecuador, un rival que venía en ascenso tras derrotar a la poderosa Alemania, logrando así un pase categórico a los octavos de final.

 

La celebración simultánea en el coloso deportivo, plazas públicas y monumentos convirtió el triunfo en un auténtico acto de identidad nacional.

 

En la cancha, sin embargo, no hubo el tradicional intercambio de camisetas.

 

Los ecuatorianos estaban furiosos; no asimilaban cómo habían logrado vencer a Alemania, pero no a un cuadro mexicano al que miraban con aires de superioridad.

 

Tras el segundo gol local, comenzaron los empujones, los reclamos y las agresiones verbales. La tensión escaló tanto que el partido terminó con la expulsión de Piero Hincapié al minuto 90+5, quien se tapó la boca para ofender a un rival, sellando la frustración andina.

 

El encuentro inició con una hora de retraso debido a la intensa tormenta eléctrica que azotó a la capital.

 

 

Pero ni el aguacero ni el frío impidieron que la afición abarrotara los puntos de reunión: el Ángel de la Independencia, Bellas Artes, el Zócalo y el Monumento a la Revolución, donde las 60 pantallas instaladas por el Gobierno capitalino se convirtieron en templos de esperanza.

 

Mientras en el estadio retumbaba la música, en la Torre Latinoamericana brillaban luces de bengala e iluminación especial, tiñendo el cielo de fiesta. Para ese momento, los ecuatorianos ya habían abandonado el campo.

 

 

Quizá su estancia en México fue incómoda desde el inicio.

 

El ambiente ya arrastraba la tensión política bilateral tras el asalto a la Embajada de México en Quito el 5 de abril de 2024, cuando fuerzas policiales ecuatorianas irrumpieron para capturar al exvicepresidente Jorge Glas, provocando la ruptura de relaciones diplomáticas.

 

A esto se sumó un viaje accidentado desde Estados Unidos y la "serenata" con batucada que un grupo de hinchas mexicanos les llevó anoche a su hotel de concentración, lo que provocó que la delegación de Ecuador denunciara "juego sucio" previo al encuentro.

 

Sin embargo, el clima ya anunciaba un desenlace místico. En México se dice que cuando ocurre algo extraordinario “hasta llovió”, y la tormenta de hoy dejó postales memorables con rayos iluminando el cielo sobre la cancha.

 

Al caer el silbatazo final, la Ciudad de México se transformó en un río humano: banderas ondeando, cláxones resonando y familias abrazadas en Paseo de la Reforma. El Ángel de la Independencia volvió a ser el santuario del festejo popular, lleno de jóvenes trepando los escalones, adultos llorando de emoción y niños aprendiendo que el fútbol también escribe historia.

 

Esta noche quedará guardada en la memoria colectiva como el día en que México no solo ganó un partido: ganó confianza, recuperó la calle y se reconcilió con su futuro deportivo.

 

Lo que viene para la Selección Mexicana es el verdadero reto de fuego en la fase de eliminación directa. Con el boleto asegurado en octavos de final, el cuerpo técnico tendrá apenas unas horas para evaluar las secuelas físicas del desgaste bajo la lluvia y afinar la estrategia defensiva, pues el siguiente rival exigirá el doble de concentración.

 

El Tri dejará el cobijo de suי cancha para adentrarse en la etapa donde un solo error significa la eliminación, pero lo hará con la ventaja de un plantel motivado, una delantera conectada y el respaldo de una afición que ha vuelto a creer que hacer historia es posible.

 

Este triunfo coloca al Tri en una posición estratégica para enfrentar rivales de mayor envergadura, cobijado por un impulso emocional que ningún análisis técnico podrá frenar.

 

El partido de la Selección Mexicana correspondiente a los Octavos de Final se jugará en casa: en el Estadio Ciudad de México (Estadio Azteca).


El encuentro está programado para el próximo domingo 5 de julio de 2026 a las 18:00 horas (tiempo del centro de México). El rival de México saldrá del cruce entre Inglaterra y la República Democrática del Congo.


Las sedes y fechas oficiales para toda la ronda de Octavos de Final del Mundial se distribuirán de la siguiente manera:


Calendario Oficial de Octavos de Final (Mundial 2026)

  • Sábado 4 de julio:
    • Estadio Houston (Houston, EE. UU.)
    • Estadio Filadelfia (Filadelfia, EE. UU.)
    • Domingo 5 de julio:
    • Estadio Nueva York/Nueva Jersey (East Rutherford, EE. UU.)
    • Estadio Ciudad de México (CDMX, México) — Partido de la Selección Mexicana

     

  • Lunes 6 de julio:
    • Estadio Dallas (Arlington, EE. UU.)
    • Estadio Seattle (Seattle, EE. UU.)

     

  • Martes 7 de julio:
    • Estadio Atlanta (Atlanta, EE. UU.)
    • Estadio Vancouver (Vancouver, Canadá)

 

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